La Voz del Sureste Año 1- Nº 7
Félix Alcaráz
 
Hipólito Cubillo ‘Poli’ es el eterno deportista. Le queda menos de un mes para cumplir 65 años y aún se entrena cuatro días a la semana como si tuviera 20 años. Es más, su ‘descanso activo’, otros dos días, es el de hacer 60 kilómetros “relajado” en bicicleta. Es, además, el más claro ejemplo de deportista aficionado. Nunca ha dejado de alternarsu trabajo con la práctica del deporte, la enseñanza deportiva o la rganización de eventos deportivos, sacando tiempo de donde no lo hay.
Poli
 
Este vecino de Rivas, bombero de profesión y de vocación, siempre comenta a sus amigos que empezó tarde en el deporte. Pero no es verdad. Ya en su pueblo, en Valparaíso de Abajo, en Cuenca, Poli Cubillo corría y ganaba alguna que otra carrera “subiendo y bajando el cerro”, tanto a pie como en bicicleta. Lo que pasa es que aquello era otra historia. No había chándales, ni zapatillas deportivas, ni bebidas isotónicas, ni barritas de cereales. Los únicos cereales que Poli veía eran los que crecían en los campos de labranza de su familia y en los que trabajaba desde el mes de marzo o abril hasta recoger la cosecha, abandonando durante muchos días sus estudios en la escuela.

Bajo estas circunstancias, no es de extrañar que con 18 años se marchara a buscar mejor calidad de vida a la capital. Ramiro, su hermano, había abierto el frente. Poli trabajó en la construcción, en una empresa de embalajes de madera y como montador de muebles en Salca. Pero ya se había fijado el objetivo de hacerse bombero como su hermano. Tenía, por lo tanto, que entrenarse para superar las pruebas físicas. “Aunque no eran tan exigentes como las de ahora, también eran difíciles”, recuerda.

Es ahí donde el deporte ya empieza a ser una actividad paralela a su vida laboral. Se entrena cerca de su barrio de Peña Prieta, en Vallecas, y corre todos los días por los que eran entonces descampados de Moratalaz. Con su tesón y constancia, lo de ser bombero no fue difícil para él. Fue en 1971. Mientras tanto, y durante los veranos, se ocupaba de echar una mano en su pueblo y organizar alguna que otra carrera que otra durante las fiestas. Se lo pedían y se prestaba. Nunca se sabrá bien en que orden. Algo muy parecido a lo que hizo en Villaverde, donde se fue a vivir recién casado, y como ha hecho posteriormente en Rivas Vaciamadrid tras venirse a residir, con los primeros cooperativistas de comienzos de los años 80, al barrio de Covibar.

A pesar de tener su vida profesional totalmente encauzada, no abandonó el deporte. Sabía decisión. Siguió corriendo en su tiempo libre, se inscribía en las carreras populares y se codeaba en entrenamientos y pruebas con ilustres aficionados, casi profesionales, como Antonio Prieto o Ramiro Matamoros. Un compañero de trabajo y entrenador de INEF, Juan Carlos Zamora, fue el que orientó a Poli para sacar mayor rendimiento de sus condiciones físicas como mediofondista. Le planificó los entrenamientos y le aconsejó que se centrara en pruebas de 1.500 o 5.000 metros. De esta manera, y ya como veterano, llegó a ser subcampeón de España de 1.500 en pista cubierta en Valencia o cuarto en 5.000 en Vic (Barcelona). No se perdía un campeonato de España de veteranos, pero la rodilla izquierda le empezó a dar molestias. “Los fisios no daban con el origen de mis dolencias y me recomendaron hacer bicicleta para fortalecer el cuadriceps”, apunta Poli, quien encontró en el ciclismo una nueva pasión deportiva y que es la que le ha hecho conocer mundo en la última década al competir en las cinco Olimpiadas de Bomberos y Policías que se han celebrado. La última, el pasado verano en Vancouver (Canadá).
 
Desde 2001, Poli también ha participado en Indianapolis (Estados Unidos), Barcelona, Québec (Canadá) y Adelaida (Australia), siendo además uno de los más destacados deportistas. “Debo ser el bombero con más medallas, ya que he conseguido 19”, dice Poli quien tiene en su palmarés siete medallas de oro, siete de plata y cinco de bronce en las diversas pruebas de fondo en línea, por contrarreloj, en escalada, así como en las modalidades de esprint o criterio en velódromo. Aunque lo que más le engancha de estos encuentros fuera de España en el que se juntan hasta 12.000 deportistas es que “resulta muy emocionante y muy enriquecedor conocer gentes de otros lugares y con otros idiomas”. Poli comenta que “sin entendernos, la relación es muy buena e incluso nos ayudamos en carrera, sin pensar en la competitividad”. Aun así, Poli está poniendo, a sus casi 65 años, remedio a sus problemas de comunicación en las Olimpiadas y está aprendiendo inglés en una academia. Su objetivo de cerrar ciclo internacional en el verano de 2011 con la Olimpiada que se celebrará en Nueva York, conmemorando el décimo aniversario del atentado a las Torres Gémelas. “Para bomberos y policías van a ser unas Olimpiadas muy especiales y no me las quiero perder”, comenta Poli.
 
 
Su vida:
 

• Nace el 20 de noviembre de 1944 en Valparaíso de Abajo (Cuenca).

• Con 18 años se viene a Madrid, y mientras trabaja, se prepara para bombero, corriendo hasta diez kilómetros cada día.

• En 1971 ya es bombero de Madrid, pero no abandona el deporte y se entrena con mayor planificación gracias a un compañero. Participa en los campeonatos de España de veteranos, donde llega a ser subcampeón.

• En Villaverde, su primer barrio de residencia una vez casado, alterna la práctica deportiva con la enseñanza y con la organización de carreras, a través de las APAS de los colegios. Ya es entrenador de atletismo titulado.

• A Rivas Vaciamadrid llega con los primeros cooperativistas a las Urbanizaciones y antes de vivir en Covibar participa en 1981 y 1982 en algunas carreras. Ya en Rivas, se interesa por entrenar a niños y niñas en el colegio El Olivar y montar, con el título de monitor nacional, la primera escuela municipal de atletismo. No está atento años después a los requisitos que exige la convocatoria oficial para organizar la escuela municipal y pasa a entrenar en el Parque de Asturias a algunos chavales que quieren continuar con él. Su perseverancia le hace contactar con Covibar y se crea la sección de atletismo en su Club Deportivo. Con el tiempo, la sección se fusionará con la Escuela Municipal, en la que ahora es entrenador su hijo David.

• Como atleta, sus molestias en la rodilla izquierda le impidieron seguir corriendo y se pasó, por recomendación, a la bicicleta. Descubre una nueva pasión que le llevó primero a competir en los campeonatos de España de veteranos, siendo medalla de bronce en julio de 1990 en Palma de Mallorca y después en las Olimpiada de Bomberos y Policías, donde ha logrado 19 medallas en cinco participaciones.

• Es uno de los cicloturistas del Club Ciclista Rivas, y todos los sábados y domingos se le ve rodar con sus compañeros de club por las carreteras aledañas.