El infierno cántabro recibió a dos novatos en marchas de 200 km, la edición del 2010  ofrecía 215 Km y 3500 metros de desnivel. Los  nueve componentes que participaron del C.C. RIVAS, Pedro, Miguel, Javier, Jose Luis, Andrés, Carlos, Eduardo y Juan Carlos  quedaron marcados por los preciosos paisajes cántabros y la música de las gaitas que les acompañaba en aquellos parajes de belleza infinita.
 
Perfil
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Por fin llega el día D y la hora H, se escuchan movimientos por todo el hotel de Santillana del Mar desde las seis de la mañana, me levanto, me preparo y bajo a desayunar. A las 7h 00min estamos saliendo dirección Cabezón de la Sal para tomar la salida, una vez aparcados empezamos a rematar con las cremas, pastillones de Isostar en las cacharras y nos colocamos en la parrilla de salida.
 
Salida
 
Sueltan una traca de petardos y salimos lentamente dado al gran número de participantes, como en todas las marchas parece que la gente tiene unas prisas tremendas y cuesta acoplarse al ritmo de salida sin calentamiento previo. Damos una vuelta por los alrededores de Cabezón de la Sal y vamos agrupados Carlos, Jose Luis "El Maestro" y Juan Carlos. Después de un repecho Carlos se marcha con  facilidad.
 
El ritmo intenso no baja y le comento al Maestro que si no debemos ir un poco más suave a lo cual responde "Tenemos que ir llegando", en ese momento pensé, madre la que me espera esta mañana. Van pasando los kilómetros y nos agrupamos con Carlos nuevamente, una vez pasado San Vicente de la Barquera, el ritmo era constante, se apretaba en los llanos, repechos y se daba aire en las bajadas. Estábamos integrados en una grupeta de 25 unidades y nos llevamos el susto de la mañana. Un chaval se abre en una curva contra el quita miedos y araña la horquilla arrancando parte del cierre rápido y no llega a caerse delante de nosotros tres de puro milagro.
 
Llegamos al puerto de 3º de Abanillas, precioso repecho de un 12-15 % para empezar. Se rompe el grupo y me marcho hacia delante con algunos componentes de la grupeta inicial. Van pasando los kilómetros y no enganchan mis compañeros. Me estoy empezando a mear como un niño pequeño, pero cualquiera para cuando va en una grupeta buena.
 
Llega el avituallamiento de Puentenansa y me agrupo con unos chavales de un club de Amorebieta que se adaptan perfectamente a mi ritmo y me encuentro cómodo. Nada mas empezar la subida del puerto de 2º Carmona escucho al  Maestro detrás de mi. Llega solo sin Carlos y sin Javier. Apretamos los dientes y aguantamos en la grupeta hasta coronar el puerto.
 
Carmona
 
Llega la bajada, la cual la hacemos a toda leche, se ve que el Maestro no quiere perder rueda a los de Amorebieta y llegamos al llano incorporando sin parar nueva unidades a nuestra grupeta. Nos acercamos al plato fuerte del día el puerto de 1º de Palombera.
 
Empezamos a subir Palombera, ya no puedo mas tengo que parar para desalojar y el Maestro se marcha a su ritmo que no parece fuerte. Un minuto mas tarde empiezo a remontar para conectar con mi compañero, me cuesta un buen rato hasta que empalmo nuevamente con él. El tío no pierde ni un segundo en los avituallamientos, ni en los repechos, en ningún sitio. Repara la bicicleta en marcha colocando la cadena caída en el eje de pedalier tirando de ella con la mano y colocándola en el plato pequeño. Es una máquina de dar pedales.
 
Palombera 1
 
Estamos al 70% del puerto y escuchamos "esos chavalitos de Rivas" por fin Javier ha contacto con nosotros después de 130 km. El tío llega con fuerza, cabreado por tener que parar varias veces a sus necesidades. El ritmo se nos hace un poco doloroso y llegan esas miradas hacia el cielo pensando donde se acaba este p*** puerto. Nos quedan dos kilómetros para coronar mis pies están destrozados, aprieto los dedos contra mi planta para poder continuar con el ritmo de Javier. Pasa un coche de la organización y me acerco para preguntarle donde está el coche medico, me dice que va atrás y no me puede precisar.  No hay dolor, ya se ve el avituallamiento de la cima y pienso en recuperar en la bajada.
 
 Sufrimiento en Palombera
 
Cuando me doy cuenta Javier a desaparecido y el Maestro ya está bajando el puerto a toda leche. Por favor que compañeros tan competitivos, no dan respiro. Me pongo en marcha y empiezo a comer y beber para recuperar el desgaste brutal de la Palombera, dejo que el Maestro se marche pensando en enlazar en los próximos kilómetros. Ahora lo importante es recuperar.
 
Empiezo a empalmar con otros participantes y formamos una grupeta la cual no para de absorber unidades por delante y por detrás. Veo al maestro en la siguiente grupeta objetivo la cual pillamos con facilidad. Los primeros calambres hacen aparición y Javier no está, le hemos perdido la pista, no tenemos nada claro si esta delante o detrás, necesitaba otra parada técnica. La bajada es de 60 kilómetros, una moto y un coche de la organización nos abre paso por todos los pueblos y rotondas perfectamente organizadas por la Guardia Civil. El ritmo es genial vamos todo el rato entre 30-60 kilómetros hora. Somos por lo menos 80 corredores, tomo mi último gel con cafeína, estiro los músculos de mis piernas, parece que se están recuperando y las fuerzas se han recuperado para superar el último puertecillo, el alto de San Cipriano. Estoy colocado en la parte delantera del pelotón y la gente está muy tocada, en la primera rampa de San Cipriano me marcho en solitario y rápidamente se me unen cinco amigos, tres en unos pocos metros se marchan por delante y continuamos subiendo los demás.
 
 San Cipriano 1
 
Por fin he dejado en la estacada al Maestro, no me ha podido seguir. Estamos coronando San Cipriano y veo a lo lejos a uno del club, no puede ser, es Javier, parece ir petado y comienzo a acelerar para darle caza.
 
San Cipriano 2 
 
El Maestro anda cerca, aprieta los dientes, estamos en el kilometro 200 y no quiere perder comba. Este no se despega ni a ladrillazos ¿Enlazara antes de llagar a Cabezón de la Sal?
 
San Cipriano 3
 
Javier, Juan Carlos y un chaval del pueblo de al lado van a relevos hacia la meta. Los relevos no son muy ordenados ni constantes, las fuerzas estan al límite o mas bien las piernas. Javier está emocionado de verme allí con él, se pregunta de dónde coño ha salido este tío, pero me anima diciendo vamos Juan Carlos de pm... Vamos a hacer un tiempo cojonudo "Somos novatos,  el terminar ya era un éxito".
 
Nos empiezan a entrar unidades en el grupo, finalmente nos pasan los chavales de Amorebieta y ponen el tren a mil para intentar entrar en menos de ocho horas, el Maestro ya esta soplándome la nuca otra vez, es incombustible y duro como las piedras.
 
Por fin vemos el pueblo de Cabezón de la Sal y entramos a todo trapo por las calles con una moto de la organización por delante abriendo paso. Pasamos la meta en 8 horas y 2 minutos, un escalofrió de felicidad recorre mi cuerpo, es una victoria.
 
Gracias a todos los componentes del club que me han animado durante el fin de semana del Soplao y a los chavales de Amorebieta que con su esfuerzo generoso nos llevaron hasta la meta.