Tras un Triatlón Sprint por la mañana, en el que finalicé 10º, llegaba el momento que ya llevaba unos cuantos días esperando, el Triatlón por Relevos. Mi equipo lo formaban Jose Luis C., que haría el sector de ciclismo, Jose Antonio M. que haría la carrera a pie y Guillermo E. que haría el sector de natación (Yo mismo). No me encontraba del todo a tope (cosa que no les dije, pero llevaba desde el triatlón de por la mañana con dolor de tripa, pero no había hueco para debilidades).
Tock, Tock, Tórtola que te duermes. Abro la puerta y allí esta Miguel L. completamente equipado, solo le falta el casco. No hombre, no, estoy terminando de ponerme el traje de luces, ya sabes que un ciclista en un día como hoy parece un torero. Crema para badana, pies, solar, aceite calentador, la tirita de la nariz...  
 
En dos minutos estoy desayunando mi arroz con leche, plátano y una tostadita. El resto empieza a retirarse para perder unos cuantos gramos y no necesitar paradas técnicas. Finalmente ya estamos en los coches con destino a Cabezón de la Sal. Las condiciones son ideales para la práctica del ciclismo, 14 ºC, sin viento y sol.
 
El toro loco del soplao
 
O de cómo Carlos Villena vuelve a estar en lo mas alto del podium. Pues si compañeros esta es la crónica de un duatlón por tierras manchegas.
Un año más comenzamos la temporada con la habitual degustación de chocolate con porras.

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